Vender online, si, pero analizando que y como

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Hoy en día es casi una respuesta automatizada… si se debe poner una tienda online para vender. Está bastante claro que el mundo online ha ido ganando terreno en el tema de la venta online, sin embargo aún debe hacerse con cierto cuidado. No podemos pensar en que basta con replicar nuestra oferta en el mundo real y trasladarla al mundo online, eso puede llevarnos a enfrentarnos al fracaso si no somos capaces de realizar un análisis adecuado de ese proyecto online.

Y es que una vez nos lanzamos a crear una tienda online, podríamos encontrarnos con que nos enfrentamos a una baja demanda. Que no logramos ganar visibilidad frente a otros competidores. Que nuestros precios están fuera de mercado. Que los gastos operativos de tener la tienda online, a pesar de ser bajos, no nos están aportando la rentabilidad esperada. Que nos enfrentamos a críticas negativas por el servicio online por no atenderlo de la forma adecuada pensando que se opera de la misma forma que en la vida real…

Sin duda nos podemos encontrar con muchos inconvenientes en el proceso de crear nuestra tienda online. Pero también tenemos una ventaja, y es que si somos cuidadosos podemos analizar todos los datos de una forma mucho más sencilla que en el mundo real. Eso puede aportarnos información valiosa, quizás nuestro producto estrella en la tienda online es uno inesperado puesto que en nuestro negocio físico apenas tenía aceptación, debemos ser capaces de verlo y explotar esa nueva posibilidad. Debemos analizar adecuadamente nuestra competencia, para poder encontrar no solo un precio que nos interese sino que se ajuste al nuevo mercado. Y es que quizás en nuestra ciudad no tengamos competencia y la gente adquiera nuestro producto al no tener más oferta, pero en el mundo online la competencia está a un click del ratón.

En resumidas cuentas, si queremos aventurarnos a lanzar nuestra tienda online debemos analizar que vendemos y como lo hacemos. No debemos confiar en que toda nuestra esperiencia en el mundo físico es 100% válida para el mundo online, se trata de un medio diferente con sus propias peculiaridades que deberemos atender como lo requieren.

Cuestión de confianza, también en la web

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Cuando uno deambula por la calle va observando las tiendas, mira su cartel, el escaparate, se fijará incluso en los dependientes… todo eso le hará formarse una primera impresión y decidirá si «aventurarse» dentro de la tienda para seguir husmeando o simplemente pasar de largo y probar suerte en otra. Una vez dentro, los dependientes tienen otra oportunidad de atraer al cliente, esa frase: «necesita que le ayudemos» seguro que la habéis oído muchas veces.

La forma de hablarnos, el aspecto o incluso el rostro del dependiente pueden influir en nuestro siguiente paso. Podemos simplemente decir que estamos viendo un poco, o podemos dar el paso y preguntarle por algún producto que nos interese. Si hemos optado por preguntar, la explicación que nos ofrezca supondrá otra nueva anotación cerebral sobre lo que supone ese negocio de cara a la compra del producto en que estamos interesados. Si observamos que conoce a fondo el producto, nos informa de todas sus posibilidades convenientemente es muy probable que acabe activando esa palanca que nos lleva a decidirnos a dar el paso de la compra o si no teníamos pensado comprarlo en ese momento a anotar en nuestra cabeza el negocio como nuestra más inmediata opción para adquirirlo en el instante en que tomemos la decisión definitiva. En resumidas cuentas, el negocio se habrá ganado nuestra confianza.

La confianza es un elemento clave a la hora de desencadenar el proceso de adquisición de un producto o servicio, y tal y como hemos visto es un proceso que sigue una serie de pasos que la van incrementando esta hasta alcanzar ese nivel necesario que lleva a la adquisición del producto o servicio. Esto es en la vida real, pero en el mundo online no podemos olvidarnos que es también necesario gozar de la confianza de nuestros visitantes para tener esa posibilidad de que adquieran nuestros productos.

Y por desgracia, el mundo online, está tras una pantalla lo cual convierte el proceso de generar confianza en algo un poco más delicado. En caso de no lograr captar rápidamente al usuario y conseguir un mínimo de confianza en nuestra página web, este saldrá despavorido en busca de otro sitio web (que en internet hay muchos parecidos al nuestro, y no hay que caminar mucho solo hacen falta una nueva búsqueda para encontrarlo).

Así pues, cuando tenemos una página web, tenemos que no solo preocuparnos de atraer a los usuarios, de ofrecerles algo con una buena presentación, de presentarles unos buenos productos… sino que tenemos que ganarnos su confianza.

¿Y como nos ganamos su confianza?

Hay muchas formas de conseguir la confianza. Lo primero pasa por implementar cuestiones técnicas, usar protoclos seguros para asegurar los procesos de compra. Cumplir todas las normativas y reglamentaciones sería el siguiente paso a dar. Ofrecer una información clara sobre nuestras políticas de envíos, pagos, privacidad puede ser clave puesto que hoy en día se presta mucha atención a todos estos esos aspectos. Cuidar el aspecto de nuestra web será igual de importante que lo es tener una tienda ordenada y limpia, así que revisa el diseño de tu web para cuidar cada detalle al máximo.

A partir de esta cuestión más «técnica» toca pasar a algo más emocional, y aquí no podemos servirnos de una buena sonrisa mientras preguntamos si «quiere que le ayudemos». Será importante que los usuarios puedan ofrecer sus opiniones de alguna forma y más aún que estas sean visibles para todos. Las opiniones son hoy en día uno de los primeros sitios donde alguien busca de cara a saber si puede ser un buen lugar donde adquirir eso que busca o no. Emplear las redes sociales o crear una comunidad via blog o foro son otras buenas opciones si se está ahí de una forma «personal». El intercambio directo con los usuarios acaba convirtiéndose en una pieza clave para poder generar confianza. Si usamos imágenes, procurar que estas sean realistas y propias será mucho mejor que imágenes genéricas de stock. Por supuesto deberemos cuidar el aspecto de esas imágenes, no sirvepara nada poner una imagen borrosa o desenfocada.

En definitiva cualquier acción destinada a aumentar la confianza de nuestros usuarios resultará beneficiosa en el proceso de venta, así pues no escatimes tiempo y esfuerzo en cuidar de los detalles que generan confianza. Tu sitio web te lo agradecerá y los usuarios también!!

Mi router tiene más de una wifi ¿para que me sirve?

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Los routers son una de las piezas clave para la conexión a internet en cualquier domicilio u oficina. Esas pequeñas cajitas con muchas luces parpadeantes y cables que a algunos les parece más un incordio que otra cosa, son las que nos han facilitado la vida a la hora de conectar todos los dispositivos a internet. Lejos quedan ya aquellos tiempos en que solo disponíamos de un modem, que facilitaba la conexión a un solo equipo…. hoy pocos verían factible tener solo un dispositivo conectado a internet, más aún cuando cada vez es mayor el número de aparatos que conectamos a Internet (TV, nevera, relojes…. por supuesto aparte de ordenadores, tablets o smartphones).

Y el acceso mediante Wifi que ofrecen estos routers es algo que se ha convertido casi en una necesidad vital para muchos domicilios. Así pues los routers han ido evolucionando pensando en que cada vez se conectarán más dispositivos y estos lo harán principalmente via wifi. Así pues, en este terreno se han ido añadiendo cada vez más cosas que  nos hacen la vida más fácil de cara a estar conectados.

De un tiempo a esta parte, son cada vez más los modelos que vienen incluso con varias redes Wifi. A lo cual muchos se preguntarán ¿para que quiero yo más de una red wifi, si con una para conectarme me sirve? Bien, es por eso que queremos ahondar un poco en este tema y explicar un poco que puede aportarnos el disponer de varias redes wifi en nuestro router.

Banda DUAL

Lo primero que vamos a abordar son los routers de banda DUAL. Estos ofrecen dos redes wifi que operan en diferentes bandas de frecuencia, una en los 2,4GHz y otra en los 5GHz. No vamos a profundizar mucho en cuestiones técnicas, pero trataremos de explicar que ofrece cada una de las bandas.

La primera, la de 2,4GHz es la que se viene usando desde hace mucho tiempo y es a que se usa por defecto en la mayoría de los casos, la de 5GHz es la más reciente. En la primera tenemos que tener en cuenta que hay muchos más aparatos que usan esa frecuencia: teclados o ratones inalámbricos, los teléfonos inalámbricos, los dispositivos bluetooth, así pues es una banda que posiblemente tenga un mayor indice de interferencias (más si tenemos en cuenta que seguramente tendremos muchos vecinos que también tengan su correspondiente router, no sois los únicos que queréis conectaros por wifi). Por su parte la nueva banda de los 5GHz, además de usar varios canales simultáneos para ofrecer más velocidad esta mucho menos saturada por lo que las interferencias serán mucho menores.

Entonces, la respuesta podría estar clara, la banda de 5GHz parece que es la opción más adecuada. Pues bien, no es del todo cierto, y es que esa banda si bien ofrece menos interferencias y más velocidad tiene una contrapartida. Y es que el alcance de la banda de 5GHz es mucho menor. Las paredes o techos bloquearán mucho más una señal de 5GHz que otra de 2,4GHz, así pues esta segunda nos ofrecerá mucho más alcance de cobertura.

En resumen, la wifi de 2,4GHz (disponible para dispositivos con Wifi B,G o N) tiene más interferencias pero más alcance, mientras que la Wifi de 5GHz tiene más velocidad pero menor alcance. Por tanto teniendo muy claro esto deberemos hacer un uso adecuado de las dos redes Wifi. Si nos encontramos en una dependencia muy alejada de nuestro router lo mejor será hacer uso de la banda de 2,4GHz para garantizar disponer de cobertura, mientras que cerca podemos disfrutar de la banda de 5GHz para obtener el máximo de velocidad via wifi.

Una red de invitados ¿para que?

Aparte de la opción de disfrutar de dos Wifis en diferentes frecuencias, algunos routers ofrecen la posibilidad de crear una red adicional para «invitados». Esa opción a muchos les parecerá algo absurdo, pero que quienes quieren garantizar la seguridad de la información de su red valorarán convenientemente. Y es que al crear una red de «invitados» estaremos limitando el acceso al resto de contenidos que tenemos compartidos en nuestra red. Así pues si por ejemplo viene a casa una/un amig@ a quién queremos dejar que se conecte un segundo con su teléfono a internet para consultar algo rápidamente, no tenemos porque dejarle que se conecte donde tenemos compartida toda nuestra información privada. Porque no lo olvidéis, una vez puesta la contraseña, ¿quién le dice al amig@ que borre la red wifi para que no pueda seguir conectado? Y nunca se sabe… Imaginemos ahora un negocio, que ofrece Wifi a sus clientes… ¿Os parecería lógico tener a los clientes conectado a la misma red donde está conectado el portátil donde se almacena toda la información de facturación, clientes, etc del negocio? Así pues, esa red de invitados, empieza a cobrar lógica y no estaría de más que si valoráis la seguridad de vuestra información creéis esa red para esos casos en que necesitéis ofrecer una conexión «temporal» a alguien.

Por suerte, configurar estas redes es algo cada vez más sencillo, los routers ofrecen incluso opciones preconfiguradas para que todo esto esté operativo, si bien a veces será necesario realizar algunos cambios. Por supuesto si no sois muy duchos en trastear con el router siempre podréis contar con nuestro asesoramiento para dejar todo correctamente configurado en su red.

¿Que tasa de rebote es aceptable para mi web?

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Cuando nos encontramos ante un proyecto online, debemos conocer cientos y cientos de términos y conceptos que influyen en el funcionamiento de nuestra web y por supuesto en os resultados que obtendremos con esta. Así pues, una vez empezamos a realizar un poco de análisis de como está funcionando nuestra web, seguro que nos encontraremos con uno de esos términos que a veces intrigan mucho: la tasa de rebote.

El rebote, no es ni más ni menos la cantidad de usuarios que tan rápido como llegan a nuestro sitio web lo abandonan sin llegar a realizar ninguna interacción (independientemente de la fuente de la que proceda esa visita). Si tenemos una tasa de rebote alto podría interpretrase como que no logramos captar la atención de nuestros usuarios, sin embargo una tasa de rebote baja sería un indicador de que tenemos «enganchados» a los usuarios. Con esto en la mente nos daremos cuenta pronto que conviene que la tasa de rebote sea lo más baja posible, algo que no es fácil, pero ¿cual sería un valor razonable para nuestra web?

Lo primero de todo, es que tenemos que tener en cuenta un pequeño matiz del rebote, y es que este concepto engloba los casos en que la sesión solo tiene una página, por lo que si un sitio web está diseñado con landing pages que no tienen posible redirección a otra página interna la tasa de rebote en estos casos siempre será muy alta (al no existir posibilidad de que el usuario interactue, es ahí donde deberíamos centrarnos en medir «eventos» pero eso ya es cuestión de otro post). En esas páginas sería difícil tener valores de rebote bajo por la forma propiamente de realizar la medida de esta variable.

También debemos ser consecuentes en que según el tipo de página, tendremos valores de rebote (recomendados) diferentes. Y es que según la finalidad que estas tengan, debería ser más o menos posible la interacción del usuarios. De esta forma podríamos dar la siguiente escala de valores orientativos:

  • 40-60% en el caso de blogs o páginas de publicación de contenidos.
  • 25-50% en landing pages
  • 20-40% en páginas de comercio electrónico
  • 15-35% en páginas web corporativas

 

Como decíamos antes, según el tipo de página podemos esperar unas tasas de rebote en una escala u otra. Por eso no debería pasar desapercibido que es más fácil que la tasa de rebote en un blog, donde muchas veces solo se entra a consultar un artículo de opinión, debería ser en toda lógica más elevada que una landing page, que habremos diseñado para captar algún dato y evidentemente generar una interacción. Por su parte si en un comercio electrónico, estamos teniendo tasas de rebote por encima del 40% es muy probable que algo no esté funcionado del todo bien.

Por supuesto, esto es solo algo orientativo que se podría esperar en término «medio», pero por supuesto cada página web tiene que buscar un objetivo razonable. Más si tenemos en cuenta que una página web que se dedica al comercio electrónico, podría tener un blog donde habla de los productos y es muy probable que tengan landing pages para promociones o para captar posibles clientes, así pues resulta algo complicado establecer unos varemos más concretos.

Y para concluir, debemos ser conscientes que si el número de visitas es realmente elevado, es muy probable que la tasa de rebote se vea incrementada de una forma notable y nos sea realmente complicado llevar a cabo acciones que reduzcan esta tasa.

¿Tienes tu página web en estos rangos? Puede que quizás incluso disfrutes de unos valores inferiores (lo cual sería sin duda una gran noticia para ti). ¿Que estás en valores más elevados? No te preocupes, analizar las posibles razones y acciones a tomar para intentar reducir tu tasa de rebote. Y si no sabes, por supuesto no dejes de contar con nuestro asesoramiento.

Las actualizaciones, ¿bendición o maldición?

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Hay que mantener el equipo actualizado!! Hay que mantener el equipo actualizado!! Actualizado, actualizado….

Así podríamos seguir durante un buen rato, casi como si se tratase de un mantra que cualquier experto de seguridad pronunciaría al referirse al tema de las actualizaciones. Es una realidad que en el mundo tecnológico, hay una constante evolución y las actualizaciones están ahí para mantener nuestros dispositivos al día. Y no solo en cuanto a funcionalidades sino a la hora de solventar posibles agujeros de seguridad, siendo este segundo aspecto el que las hace más importantes aún si cabe.

Ahora bien, en ese frenético ritmo de actualizaciones nos encontramos con un lado un poco más «oscuro». Y es que no siempre esas actualizaciones se instalan y todo funciona a la perfección con las mejoras o correcciones pertinentes. Recientemente hablábamos de como Apple se está enfrentando a un problema con la batería de sus iPhones tras la actualización de iOs, algo que pone de manifiesto como incluso en un ecosistema tan «cerrado» (y que en teoría debería ser menos propenso a estos problemas) las actualizaciones también tienen ocasionalmente problemas.

Salvando los fallos más evidentes como el que mencionamos de Apple, hay que tener en cuenta que las actualizaciones de los sistemas a veces no generan problemas que se vean a simple vista. Quizás una actualización genere una incompatibilidad con algunas aplicaciones que no usemos habitualmente y que en primera instancia pueda pasar desapercibido. Esto es algo que en las empresas suele preocupar en gran medida, y de hecho en las grandes empresas se suele seguir protocolos para ir actualizando los equipos de forma progresiva para ir comprobando en unos pocos equipos si todo funciona como debe antes de lanzarse a una actualización masiva que desemboque en un montón de problemas. En los casos de empresas más pequeñas o los particulares, es algo que no se suele considerar porque en la mayoría de las ocasiones se tiene en la cabeza esa idea que mencionábamos al principio: actualizar si o si.

Pero ¿que sucede si actualizamos Java y nos encontramos con que esa nueva actualización echa por tierra una aplicación de gestión donde teníamos todos los datos de trabajo diarios? o si ¿windows se actualiza y de pronto el nuevo controlador que ha instalado para nuestra tarjeta gráfica genera inestabilidad en la aplicación de diseño gráfico que usamos? y ¿donde encuentro esa opción que Apple ha decidido eliminar al actualizar la versión de OSX? … Podríamos seguir con muchos casos parecidos, pero ahora puede que la idea de la necesidad de actualizar empieza a estar un poco más cuestionada.

Los sistemas informáticos tienen una gran complejidad que hace que sea casi imposible llegar a un 100% de seguridad o de fiabilidad, de ahí que existan esas constantes actualizaciones. De hecho, a veces incluso una actualización puede generar nuevos agujeros de seguridad, así pues las cosas no son tan bonitas con esto de las actualizaciones ¿no? En algunos casos se opta por bloquear de raíz las actualizaciones de los equipos, lo cual evita estas posibles inestabilidades y problemas de compatibilidad, todo ello por supuesto a costa de dejar expuestos nuestros equipos a los riesgos de seguridad que se solventan con esas actualizaciones.

Y para ahondar más en la disyuntiva, nos encontramos con que Apple, Microsoft, Google y casi cualquier desarrollador activa por defecto las actualizaciones automáticas haciéndolas casi obligatorias (solo algunos usuarios más experimentados encuentran las opciones minuciosamente escondidas para desactivar esas opciones). Todo ello en aras de aumentar la seguridad (recordemos por ejemplo el caso de como WhatsApp nos obliga a actualizarnos a su última versión para poder seguir usando la App).

Así que tenemos ante nosotros una compleja decisión, en un lado de la balanza actualizar para «aumentar» la seguridad y por otro no actualizar para evitar «inestabilidades». Cuando hablamos de uno o dos equipos puede sonar a algo trivial, pero imaginemos que tenemos ante nosotros la posibilidad de que todo se complique (o no) con un gran número de equipos/dispositivos. Siempre que llegan actualizaciones conviene leer atentamente todo lo que se pueda en torno a estas, realizar las convenientes copias de seguridad y luego proceder a actualizar. Si algo va mal, siempre podríamos intentar regresar al punto anterior.

No eches por tierra tu estrategia de contenidos, evita estos errores

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Seguro que lo de la estrategia de contenidos no es algo que os suene a chino a estas alturas ya. Desarrollar una estrategia de contenidos no solo aporta un valor innegable a tu proyecto online, sino que al mismo tiempo contribuye a mejorar tu posicionamiento en los buscadores. Así pues, todo el mundo hoy en día dice que esta trabajando en una estrategia de contenidos… ¿ahora bien se hace con acierto en todos los casos?

Es necesario ser muy cuidadoso y planificar esta estrategia adecuadamente porque sino al final simplemente nos habrá supuesto trabajo y no reportará mayores beneficios. Por eso, nos gustaría resaltar algunos errores que deben evitarse a la hora de llevar a cabo una estrategia de contenidos. Evitar estos errores, nos permitirá llevar a cabo nuestra estrategia de contenidos con mayores garantía de éxito.

Error nº1: no tener un objetivo claro.

Este, aunque parece el más obvio a evitar se comete en infinidad de ocasiones. Muchos son los que se lanzan a generar contenidos sin otro fin, y es que a fin de cuentas, todo el mundo dice que hay que generar contenidos. Pero ¿para que generamos ese contenido? Es importante tener bien claro cual es el objetivo ¿queremos simplemente aumentar el número de páginas indexadas? ¿buscamos mejorar en nuestro posicionamiento? ¿queremos que nuestros usuarios nos perciban como expertos en una materia? Existen muchos posibles objetivos y cualquiera será perfectamente válido, la cuestión es evitar no tener un objetivo, ese sería el gran error.

Error nº2: dejar en segundo plano los contenidos.

¿No es una estrategia de contenidos? Pues bien, lo más importante a todas luces tienen que ser precisamente los contenidos ¿o no? A veces sucede que las compañías se olvidan de que el contenido es lo verdaderamente importante poniendo por delante fines más publicitarios. Está claro que con la estrategia de contenidos buscamos cumplir unos objetivos (que podría ser una venta) pero al final si ponemos en primer plano los objetivos por encima de los contenidos propiamente es fácil que acabemos logrando el efecto contrario y los lectores acabarán por abandonarnos. La estrategia de contenidos tiene un objetivo al cual aspiramos a llegar, pero no por ello debemos centrarnos solo en este, debemos hacer que la experiencia de nuestros contenidos propicie alcanzar el objetivo y no convertirlos únicamente en un espacio de promoción.

Error nº3: hacer un contenido poco cuidado.

No hay nada peor que un artículo desaliñado o con poco valor para nuestros lectores. Si estamos generando contenidos debemos dedicar el tiempo adecuado para escribirlo. De nada nos sirve escribir artículos a gran velocidad, para ser los que más publicamos al día. Tampoco sirve de mucho repetir cosas muy trilladas sin aportarle algún añadido propio que les confiera una nueva visión. Emplear un título que logre atraer y no caer en lo más chabacano también puede cambiar por completo el efecto de un artículo. Debemos ser cuidadosos y generar el contenido con cierto «mimo», eso al final repercute en la percepción que tienen los lectores de lo que publicamos.

Error nº4: no compartir de forma adecuada el contenido.

El contenido es la clave eso está claro, pero si este no llega a los lectores de poco servirá. Así pues una vez generados los contenidos debemos preocuparnos del siguiente paso, que es darles difusión a esos contenidos. Está claro que si no llegamos a los lectores todo el trabajo será en balde. Así pues debemos analizar los sitios donde nos interesa más difundir nuestros contenidos. Seguramente analizando un poco nuestra audiencia podamos encontrar los sitios más adecuados para promocionar estos contenidos que con tanto esfuerzo hemos generado.

En resumen…

Evitando estos errores seguramente lograréis que vuestra estrategia de contenidos sea más efectiva, y por encima de todo evitaréis que pueda convertirse en vuestra enemiga. Y para cerrar, un «bonus», otro error que se debe evitar siempre… «publicar contenido sin revisarlo antes». Cuantos problemas puede ahorrarnos este último consejo, así que ya lo sabéis, antes de darle a publicar dedicar un rato a revisar lo que habéis escrito, vuestros lectores y vuestra estrategia de contenidos os lo agradecerán.

Ya sabéis eso de … si es grátis tu eres el producto …

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Internet es sin duda una de las grandes revoluciones de la historia de la humanidad. Hay un antes y un después de internet. E Internet llegó para quedarse, aunque sus primeros tiempos fueron tímidos a consecuencia de la falta de tecnología para el acceso, poco a poco se fue extendiendo hasta convertirse en algo de uso diario para una gran parte de la población. En todo este proceso, ha contribuido enormemente que muchos de los servicios que usamos a diario se ofrezcan de forma gratuita, lo cual los hace accesibles a todo el mundo y al mismo tiempo nos mantiene «enganchados» a ellos. De hecho, muchos piensan que todo es gratis en internet, que ya bastante hacen con pagar el acceso a la red de redes. No obstante, detrás de toda esa «gratuitidad» siempre ha existido una cara oculta, que cada vez es más evidente para todos.

Y es aquí donde entra en juego esa ya, cada vez más conocida (aunque algunos no acaben de entenderla al 100%), frase de «si es gratis, tu eres el producto«. ¿De que va todo esto? Intentaremos explicarlo. Internet se ha convertido en uno de los principales escaparates para la publicidad y es gracias a esta publicidad que entra el dinero necesario para aportar el «combustible económico» que necesita Internet para funcionar. Porque no lo olvidemos, aunque en Internet hay contenidos gratuitos «per se», otros muchos servicios (podríamos decir que la gran mayoría) surgen con la única intención de monetizarse y obtener dinero (bien sea de forma directa o indirecta).

Internet es el espacio de trabajo para muchas compañías y como cualquier otra que funciona en la vida real, necesitan pagar a sus empleados, sus impuestos y todo aquello que necesitan para funcionar. Además de pagar, a los dueños de esas empresas les suele gustar la idea de obtener un rendimiento económico… hasta ahora nada reprochable ¿verdad? Y entonces ¿porque nos ofrecen los productos gratuitos? ¿Alguien se imagina a un panadero ofreciendo su pan gratis?

Pues al igual que el panadero que necesita cubrir unos gastos y querrá obtener unos beneficios por su trabajo, en Internet las compañías persiguen ese mismo objetivo, si bien en lugar de cobrar por el producto que ofrecen buscan una via de ingresos indirecta para el usuario. De esa forma los usuarios hacen uso del servicio de forma gratuita y la empresa obtiene los ingresos necesarios. Pero la pregunta es: ¿quién pagará a esa empresa? Aquí es donde está lo que mencionamos al principio… el combustible económico: la publicidad.

Las empresas de publicidad tienen ante si una arena con miles de millones de usuarios conectados casi a cualquier hora, en cualquier parte del mundo… y ese es un pastel muy jugoso. Así pues las compañías lo que hacen es vender información de sus usuarios (teóricamente de forma totalmente anónima) para obtener los ingresos esperados y poder ofrecer su servicio de forma gratuita.

Sabiendo todo esto, ya podemos entender esa famosa frase: «si es gratis, tu eres el producto». Al aceptar las condiciones de registro en la mayoría de servicios, estamos autorizando a las compañías a comerciar con nuestra información y es esta la que ellos cambian por dinero para seguir ofreciéndonos el servicio de forma gratuita. De esta forma todos contentos: la empresa obtiene los ingresos que necesita para desempeñar su actividad, la compañía de publicidad obtiene información valiosa para poder perfeccionar sus campañas de marketing y nosotros podemos hacer uso del servicio de forma gratuita.

¿Todos contentos?

Ahora que ya sabemos del porqué de la «gratuitidad» podríamos empezar a preocuparnos por la información que estamos cediendo y el uso que se haga de ella. Así es como en los últimos años ha crecido la preocupación por la «privacidad» y las autoridades han trabajado en leyes que intenten proteger nuestra información.

Aún así, los engranajes de internet siguen necesitando de ese «combustible» y en algunos casos se amparan en ello para «exigir» una cesión cada vez mayor de información privada a cambio de poder usar los servicios. Hace no mucho que se pudo contemplar como Google cambiaba su política de privacidad (si esos textos que casi nadie se lee) de forma que podían compartir la información de nuestras cuentas de Google con los servicios de anuncios. ¿Y que diríais si leeis que Facebook también conoce vuestra vida más allá de Internet?.

Cada vez volcamos más información en la red de redes, muchos se sorprenderían de la cantidad de datos que hemos volcado en la red. Gracias a toda esa información y lo que se conoce como el BigData muchas compañías pueden hacer incluso predicciones de cara a futuros comportamientos. Es mucha la información que poseen de nuestra forma de comportarnos en la red y gracias a ella siguen mejorando y haciendo los servicios cada vez más «atractivos» y como «todo» el mundo hace uso de ellos, estamos casi «obligados» a seguir usándolos. Es una pescadilla que se muerde la cola, y todo ello a costa de nuestros datos.

Los iPhone se apagan al llegar al 30% de batería

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Ser una de las marcas más reconocidas tiene sus indudables ventajas, pero también tiene una consecuencia implacable cuando las cosas no van tan bien: y es que cualquier fallo por mínimo que sea puede acabar amplificándose hasta puntos inexplicables. Y eso es lo que suele sucederle a Apple, que a la mínima aparecen en todos los medios…

Pero más aún cuando es un fallo que ya se produjo en otras ocasiones. ¿Y que es sucede en esta ocasión a los iPhone de la compañía de la manzana? Pues bien, tras la llegada de la actualización de iOs a la versión 10.2 numerosos usuarios han reportado problemas que ha sido bautizado como «error de batería del 30%».

Aunque al principio este problema parecía afectar solo a unos pocos usuarios, parece que progresivamente los foros de soporte y las redes sociales se llenan cada vez más de comentarios sobre dispositivos afectados por este fallo. Este problema que afectaría a todos los dispositivos, a excepción de los iPhone 7 y 7s hace que el terminal cuando llega a un nivel del 30% de batería se apague repentinamente.

No han hecho ninguna declaración oficial sobre este fallo, pero ya hace algún tiempo que el modelo iPhone 6S está siendo objeto de un programa de reemplazo de la batería. Por supuesto, Apple suele ser cauta antes de hacer declaraciones sobre cualquier posible problema y esta no va a ser una excepción. Así pues, aunque de momento no hayan dicho nada, es de esperar que pronto haya una actualización que solvente este posible fallo.