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Migrando tu WordPress a https

Cada vez es más importante contar con unas medidas de seguridad mínimas en las páginas web, así la implantación de un certificado de seguridad es algo que debería extenderse cada vez más. A continuación vamos a daros unas pistas de lo que tenéis que hacer si usáis WordPress en vuestra página para que todo funcione con vuestro nuevo certificado.

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Las metatags que le importan a Google

Todo desarrollador web sabe que las metatags son una pieza clave de cara a añadir información complementaria a su página web pensando especialmente en los navegadores. Y es que en esa parte del código de una página web se puede incluir información que da claves sobre la estructura o contenido de la página así como algunas opciones adicionales.

Existen múltiples etiquetas, y a continuación vamos a enumerar aquellas que de verdad importan a Google y por tanto deberíamos asegurarnos que tenemos correctamente configuradas en nuestra página web.

Así pues nos podemos encontrar con la etiqueta description que nos ofrece una descripción del contenido de la página y que Google utiliza como parte del snippet que muestra en los resultados de búsqueda cuando se muestra nuestra página web en los listados. Estructura para usarla <meta name=”description” content=”Descripción de la página” />

El título que aparece en la barra superior o en las pestañas de nuestro navegador es el que nos ofrece la etiqueta title. Esta no es propiamente una metatag, pero es fundamental incluirla en la cabecera de nuestra página ya que es el título que se muestra en los resultados de búsqueda. No puede faltar y recordar que debe ser única para cada página web que incluya nuestro proyecto. Estructura <title>Título de la página</title>

Y si estamos pensando en los buscadores, no debemos dejar de lado sus grandes aliados, los crawlers. Así pues con la etiqueta robots (o si nos centramos solo en el buscador de Google la metaetiqueta googlebot) podemos determinar que comportamiento tendrá nuestra página frente a estos robots que indexan la web. Podremos evitar que la página sea indexada (con noindex) cambiando el comportamiento por defecto que permitiría la indexación (index). También podemos evitar que siga enlaces externos (nofollow) contra la opción por defecto (follow), algo que deberíamos tener en cuenta de cara al link juice de nuestra web. Hay algunas opciones más, pero ahora veamos la estructura de estas metaetiquetas: <meta name=”robots” content=”…, …” /> o <meta name=”googlebot” content=”…, …” />

Y de cara a personalizar la experiencia de nuestra web con Google podemos configurar la metaetiqueta google donde podremos establecer por ejemplo que no se muestre el sitelink search box en los resultados de busqueda <meta name=”google” content=”nositelinkssearchbox” />  Si queremos evitar que el usario reciba la opción de traducción de su página directamente desde el buscador, existe la siguiente metaetiqueta que te facilita la labor (aunque sera poco probable que no quieras disfrutar de esta opción automática y que permite llegar a más audiencia aún, incluso aunque no utilicen el idioma de nuestra página): <meta name=”google” content=”notranslate” />

Si usamos las herramientas de Google es fácil que hagamos uso de la Search Console de Google para controlar el estado de nuestra página en el buscador, así pues con esta etiqueta en la página de inicio de nuestro sitio web tendremos la confirmación que Google necesita para verificar que somos los propietarios de la página web y que comience a ofrecernos los datos que queremos: <meta name=”google‐siteverification” content=”…” />

Otras etiquetas que Google si entiende son las que indican la codificación que utiliza nuestra página:  <meta http‐equiv=”Content‐Type” content=”…; charset=…” /> o <meta charset=”…” > Y finalmente la etiqueta de redirección
<meta http‐equiv=”refresh” content=”…;url=…” /> que no obstante, según indicaciones del W3C se recomienda no utilizar y en su lugar emplear una redirección 301 en su lugar.

Y bien, con esto termina el repaso a las metaetiquetas que de verdad importan a Google y que deberíamos asegurarnos de tener bien configuradas para seguir llevándonos bien con el buscador.

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Las redes sociales son nuestro aliado, no un lastre

Redes sociales, ¿que sería de nosotros hoy en día sin estas? Todo proyecto, casi de forma matemática, viene acompañado de la presencia en las redes sociales. Ahora bien ¿son siempre estas redes sociales un apoyo? Lo cierto es que si no hacemos un uso adecuado de las mismas, la respuesta es que no, y más aún pueden suponernos un lastre en nuestro proyecto.

¿Un lastre?

Pues si, aunque pueda parecer algo totalmente extraño, las redes sociales pueden convertirse en un lastre cuando no se utilizan de forma adecuada. Así pues, debemos ser muy conscientes de como estas pueden ayudarnos para no caer en errores que las convertirán más en un quebradero de cabeza que otra cosa.

Las redes sociales requieren dedicación

Para empezar, tenéis que saber que las redes sociales requieren una cierta dedicación (en tiempo y recursos), que de no poder ser atendida debería llevarnos a plantearnos la posibilidad de renunciar a ellas si fuese necesario. Y es que en las redes sociales no basta con llegar, soltar nuestro enlace y desaparecer para no regresar hasta nuestra siguiente “incursión”.

Las redes sociales requieren que estemos presentes, que a fin de cuenta, se trata de interactuar en ellas con nuestros seguidores/clientes para así establecer un mayor vínculo con ellos. No se trata de un simple expositor donde no hay una comunicación bidireccional. Y esto no lo olvidéis, requiere de tiempo (a veces, mucho tiempo).

Puede que no nos interesen todas las redes sociales

Aunque la tentación para muchos es la de salir de “caza” a todas las redes sociales disponibles, lo cierto es que ese puede ser un gran y terrible error. Acabamos de comentar que las redes sociales requieren dedicación y tiempo, pues bien, si nos metemos en todas ellas estaremos hablando de un consumo de tiempo muy elevado, y si no contamos con los recursos adecuados para afrontar estar presentes de una forma “aceptable” en todas las redes sociales, podemos estar construyendo una losa muy pesada que nos lastrará de ahí en adelante.

Cada red social podría tener un tipo de público, y quizás este no encaje con el perfil que a nosotros nos interesa, así pues ¿para que invertir recursos en algo que nos proporciona pocos réditos? Hay redes sociales donde abunda más el público joven, otras son más indicadas cuando se trata de productos “visuales”, otras podrían ser más apropiadas para la difusión de noticias y otras son las más utilizadas para ofrecer atención al cliente de forma online… Cada red social tiene su propio target, y debemos estudiarlo con cuidado para luego analizar si nos interesa estar presentes en ellas o no.

¿Seguir el ejemplo de la competencia?

Analizar a nuestros competidores y replicar aquellas cosas que pueden conllevar al éxito es una buena idea, pero hay que tener mucho cuidado con las redes sociales. La planificación de uno de nuestros competidores de cara a sus redes sociales podría tener objetivos diferentes a los que nosotros buscamos, y en algunos casos, puede que incluso tengan un planteamiento erroneo o incluso hayan elegido las redes sociales inadecuadas para lanzar su mensaje.

Así pues, debemos estar muy atentos a todos los movimientos que plantean en las redes sociales, pero debemos tener bien claros nuestros objetivos para no caer en errores que nos lleven a fracasar. Es más, en las redes sociales hay tanta gente, que más allá de tus competidores directos puedes encontrar a mucha gente, quizás muy creativa, que te permita incorporar ideas que realmente valgan la pena para tu estrategia en redes sociales. Así que ya lo sabes, no te limites a seguir a tu competencia.

Las redes sociales no son homogéneas

Al igual que decíamos que cada red social tiene un público determinado, debemos darnos cuenta que en base a esto, en cada una se ajustará más un tipo de mensaje. Por tanto nosotros no podemos enfrentarnos a cada una de las redes sociales de la misma forma. Conviene evitar la tentación de “homogeneizar” nuestros mensajes, lo cual seguramente hagamos por ahorrar tiempo y esfuerzos, pero que puede ser más perjudicial que otra cosa. Por supuesto, igual que ya decíamos antes, igual hemos de replantearnos nuestra presencia en todas las redes si no somos capaces de afrontarla en las condiciones que cada red social requiera.

En resumen, redes sociales si, pero con tino

En la actualidad es complicado pensar en abordar prácticamente cualquier tipo de proyecto con unas garantías mínimas de éxito sino incorporamos las redes sociales en nuestra estrategia. Sin ellas tendremos muy difícil alcanzar ciertos objetivos, pero si hacemos un uso inadecuado de las mismas podrían lastrar nuestro avance. Así que debemos hacer una cuidadosa planificación de cara a incorporarlas en nuestra estrategia y entonces si estaremos en posición de que sean más un apoyo que un lastre.

 

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Cuando pedir un “Me gusta” no es la mejor opción

Cuando uno tiene una página de Facebook una de las principales tentaciones en las que se cae, es en estar pendiente del número de personas que le han dado al Me Gusta de nuestra página. Cuantos más Me Gusta tengamos mejor piensan muchos.

Y la red social encima nos ofrece de forma relativamente sencilla la posibilidad de “invitar” a nuestros amigos/conocidos a que le den al Me Gusta de esa página que hemos creado o que gestionamos. Pues bien, aunque es como darle un caramelo a un niño y decirle que no lo coma, mucho cuidado con dedicaros a invitar a todos vuestros amigos de Facebook a que den al Me Gusta de una página.

Pero ¿porque rechazar esa posibilidad de dar a conocer la página tan sencilla? La respuesta la encontraremos cuando tengamos un poco más claro lo que buscamos con nuestra página de Facebook. Y es que al fin y al cabo muchos Me Gusta no son una garantía de éxito, se trata únicamente de una variable cuantitativa que, si bien no debemos despreciar, no es ni mucho menos la clave para indicarnos que tenemos una buena o mala página de Facebook.

El objetivo de invitar a los amigos está claro, ganar seguidores y de paso que estos puedan atraer nuevos seguidores gracias al efecto cascada. De esta forma, en un corto plazo estaremos obteniendo un efecto beneficioso, pero que pasa si pensamos un poco más allá. Porque no lo olvidemos, que tengamos un amigo/conocido en Facebook con el cual intercambiamos mensajes, podría ser que esa página en concreto que le estamos invitando a dar al Me Gusta no encaje con sus gustos y por tanto no habremos ganado un verdadero seguidor, sino uno seguidor de paja, que hará bulto en las estadísticas y que por otra parte nos hará ver como el alcance orgánico se ve reducido.

No lo olvidéis, en sitios como Facebook nos interesa conseguir seguidores que participen, que aporten sus comentarios, que compartan nuestros contenidos y eso solo se consigue con seguidores a los que les interese de verdad esa página.

Por tanto, cuando os decidáis a dar a la opción de invitar, convendría que seáis un poco selectivos a la hora de elegir a quienes les pedís el Me Gusta, no busquéis inflar el número de Fans que tenéis como si esa fuera la clave para lograr el éxito. Es más, como ya comentamos hace algún tiempo Facebook priorizará la visibilidad de los contenidos que se comparten por tanto, si vuestros seguidores no están compartiendo, dando al me gusta o comentando vuestras publicaciones de poco os habrá servido atraerles a vuestra página.

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El tamaño (de tu post) importa

Hace algún tiempo escribíamos sobre algunas claves para decidir el tamaño adecuado para la publicaciones de un blog, y hoy recuperamos el tema de nuevo para arrojar un poco más de luz sobre este tema. Y es que toca añadir algo de información a lo que comentabamos. En esa ocasión hablábamos de como deberíamos tener como regla de oro escribir artículos que se moviesen entre las 350 y las 1000 palabras aproximadamente, pues bien, la regla sigue teniendo gran parte de vigencia, pero conviene dar matices para no confundirnos y ver como el tamaño puede influir de cara a la forma de posicionarlos.

Y es que no se trata de una regla “cuantitativa” definitiva, sino que debemos ser muy conscientes del tipo de contenido para poder hablar de una cantidad adecuada de palabras que debe contener el post. Con esto en mente, identificaremos primeramente los principales tipos de post en función del tipo de contenido que abarcarán. Así pues tenemos los contenidos breves (o rápidos), contenidos básicos, contenidos extendidos y los contenidos en profundidad.

Los contenidos breves son los propios de entradas tipo noticia, que en general tratan temas de cierta actualidad. En esos casos nos podríamos mover perfectamente en la parte baja de la horquilla de palabras que barajabamos antes. Así pues podemos encontrarnos con artículos que con unas 300 palabras podrían perfectamente ajustarse y optimizarse para posicionarse.

El siguiente escalón lo constituiría el contenido básico, que sería el caso de los artículos convencionales que pueden encontrarse en un blog. Con 500 palabras como referencia, tendremos margen más que de sobra para establecer un planteamiento, desarrollar y ofrecer conclusiones en nuestra entrada.

¿Y hay quién lea artículos de más de 1.000 palabras? En el caso de estos contenidos que llamaremos extendidos, aunque podría parecer que no tienen muchas posibilidades, realmente hay algunos estudios que demuestran que en el caso de tener interés por parte de los usuarios tienen su espacio perfectamente definido. En estos casos debemos tener en cuenta que nuestro pico de atención a la hora de leer artículos en la web tiene lugar entorno a los 7 minutos, que es la media que se tarda en leer unas 1.600 palabras. Así pues si nos pasamos de la barrera de las 1.000 palabras sería mejor centrarnos en artículos que estén en torno a esta cifra de palabras.

Y que hay de los contenidos en profundidad, casos en los que lo más habitual es moverse en cifras por encima de las 2.000 palabras. ¿hay sitio realmente para este tipo de artículos? Sin lugar a dudas lo hay. Es cierto que no todos los usuarios esperan encontrarse artículos de tales dimensiones, pero quienes se vean enganchados por el contenido sin duda no tendrán problema por leer el artículo en cuestión en varias veces si fuese necesario. Estos artículos ademas tienen muchas más posibilidades de ser enlazados desde otras páginas a modo “referencia” lo cual no podemos olvidarnos será estupendo de cara a nuestro posicionamiento. En estos casos podemos aprovechar además a utilizar diferentes variantes de las palabras clave que nos interesan en nuestro posicionamiento, cosa que no podemos hacer en caso de artículos más reducidos. Así pues constituyen una estupenda oportunidad para probar otras alternativas a nuestras palabras clave.

Tampoco debemos olvidarnos del tipo de usuarios que pueden estar interesados en nuestros contenidos. Los hay más dispuestos a consumir contenidos largos y los hay que prefieren cosas breves. Aunque no debemos descuidar lo que los buscadores quieren, siempre hay una regla de oro por encima de todo, el contenido debe ser el más adecuado para los usuarios.