Yahoo dará paso a Altaba

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Mucho se lleva escrito sobre el devenir de Yahoo, que ha pasado de ser una de las pioneras de Internet a quedar relegada simplemente a titulares sobre el posible futuro de la compañía. Y sobre ese futuro tiene mucho que decir Verizon que habría comprado la compañía y que ahora va desvelando algunos detalles sobre el proceso de integración.

En este proceso, lo que era Yahoo se escindirá de forma que la rama de inversiones (que posee un 15% de la compañía Alibaba por ejemplo) quedará aparte bajo el nombre de Altaba. Por su parte la parte tecnológica y de publicaciones se integrará dentro de la propia Verizon.

En esta nueva etapa Marissa Mayer ya no será la CEO de la compañía, así pues pasará a la historia como la que intentó salvar Yahoo pero tuvo que gestionar su venta. Por otro lado, aún puede que tengamos muchas más cosas que escribir sobre este culebrón en que se encuentra inmersa Yahoo.

¿Desaparecerá su nombre del todo en la parte que se integra en Verizón? Sinceramente esperemos que esta compra permita relanzar a esta empresa «historica» en el mundo online y que disfrute de una segunda juventud.

Las actualizaciones, ¿bendición o maldición?

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Hay que mantener el equipo actualizado!! Hay que mantener el equipo actualizado!! Actualizado, actualizado….

Así podríamos seguir durante un buen rato, casi como si se tratase de un mantra que cualquier experto de seguridad pronunciaría al referirse al tema de las actualizaciones. Es una realidad que en el mundo tecnológico, hay una constante evolución y las actualizaciones están ahí para mantener nuestros dispositivos al día. Y no solo en cuanto a funcionalidades sino a la hora de solventar posibles agujeros de seguridad, siendo este segundo aspecto el que las hace más importantes aún si cabe.

Ahora bien, en ese frenético ritmo de actualizaciones nos encontramos con un lado un poco más «oscuro». Y es que no siempre esas actualizaciones se instalan y todo funciona a la perfección con las mejoras o correcciones pertinentes. Recientemente hablábamos de como Apple se está enfrentando a un problema con la batería de sus iPhones tras la actualización de iOs, algo que pone de manifiesto como incluso en un ecosistema tan «cerrado» (y que en teoría debería ser menos propenso a estos problemas) las actualizaciones también tienen ocasionalmente problemas.

Salvando los fallos más evidentes como el que mencionamos de Apple, hay que tener en cuenta que las actualizaciones de los sistemas a veces no generan problemas que se vean a simple vista. Quizás una actualización genere una incompatibilidad con algunas aplicaciones que no usemos habitualmente y que en primera instancia pueda pasar desapercibido. Esto es algo que en las empresas suele preocupar en gran medida, y de hecho en las grandes empresas se suele seguir protocolos para ir actualizando los equipos de forma progresiva para ir comprobando en unos pocos equipos si todo funciona como debe antes de lanzarse a una actualización masiva que desemboque en un montón de problemas. En los casos de empresas más pequeñas o los particulares, es algo que no se suele considerar porque en la mayoría de las ocasiones se tiene en la cabeza esa idea que mencionábamos al principio: actualizar si o si.

Pero ¿que sucede si actualizamos Java y nos encontramos con que esa nueva actualización echa por tierra una aplicación de gestión donde teníamos todos los datos de trabajo diarios? o si ¿windows se actualiza y de pronto el nuevo controlador que ha instalado para nuestra tarjeta gráfica genera inestabilidad en la aplicación de diseño gráfico que usamos? y ¿donde encuentro esa opción que Apple ha decidido eliminar al actualizar la versión de OSX? … Podríamos seguir con muchos casos parecidos, pero ahora puede que la idea de la necesidad de actualizar empieza a estar un poco más cuestionada.

Los sistemas informáticos tienen una gran complejidad que hace que sea casi imposible llegar a un 100% de seguridad o de fiabilidad, de ahí que existan esas constantes actualizaciones. De hecho, a veces incluso una actualización puede generar nuevos agujeros de seguridad, así pues las cosas no son tan bonitas con esto de las actualizaciones ¿no? En algunos casos se opta por bloquear de raíz las actualizaciones de los equipos, lo cual evita estas posibles inestabilidades y problemas de compatibilidad, todo ello por supuesto a costa de dejar expuestos nuestros equipos a los riesgos de seguridad que se solventan con esas actualizaciones.

Y para ahondar más en la disyuntiva, nos encontramos con que Apple, Microsoft, Google y casi cualquier desarrollador activa por defecto las actualizaciones automáticas haciéndolas casi obligatorias (solo algunos usuarios más experimentados encuentran las opciones minuciosamente escondidas para desactivar esas opciones). Todo ello en aras de aumentar la seguridad (recordemos por ejemplo el caso de como WhatsApp nos obliga a actualizarnos a su última versión para poder seguir usando la App).

Así que tenemos ante nosotros una compleja decisión, en un lado de la balanza actualizar para «aumentar» la seguridad y por otro no actualizar para evitar «inestabilidades». Cuando hablamos de uno o dos equipos puede sonar a algo trivial, pero imaginemos que tenemos ante nosotros la posibilidad de que todo se complique (o no) con un gran número de equipos/dispositivos. Siempre que llegan actualizaciones conviene leer atentamente todo lo que se pueda en torno a estas, realizar las convenientes copias de seguridad y luego proceder a actualizar. Si algo va mal, siempre podríamos intentar regresar al punto anterior.

Ya sabéis eso de … si es grátis tu eres el producto …

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Internet es sin duda una de las grandes revoluciones de la historia de la humanidad. Hay un antes y un después de internet. E Internet llegó para quedarse, aunque sus primeros tiempos fueron tímidos a consecuencia de la falta de tecnología para el acceso, poco a poco se fue extendiendo hasta convertirse en algo de uso diario para una gran parte de la población. En todo este proceso, ha contribuido enormemente que muchos de los servicios que usamos a diario se ofrezcan de forma gratuita, lo cual los hace accesibles a todo el mundo y al mismo tiempo nos mantiene «enganchados» a ellos. De hecho, muchos piensan que todo es gratis en internet, que ya bastante hacen con pagar el acceso a la red de redes. No obstante, detrás de toda esa «gratuitidad» siempre ha existido una cara oculta, que cada vez es más evidente para todos.

Y es aquí donde entra en juego esa ya, cada vez más conocida (aunque algunos no acaben de entenderla al 100%), frase de «si es gratis, tu eres el producto«. ¿De que va todo esto? Intentaremos explicarlo. Internet se ha convertido en uno de los principales escaparates para la publicidad y es gracias a esta publicidad que entra el dinero necesario para aportar el «combustible económico» que necesita Internet para funcionar. Porque no lo olvidemos, aunque en Internet hay contenidos gratuitos «per se», otros muchos servicios (podríamos decir que la gran mayoría) surgen con la única intención de monetizarse y obtener dinero (bien sea de forma directa o indirecta).

Internet es el espacio de trabajo para muchas compañías y como cualquier otra que funciona en la vida real, necesitan pagar a sus empleados, sus impuestos y todo aquello que necesitan para funcionar. Además de pagar, a los dueños de esas empresas les suele gustar la idea de obtener un rendimiento económico… hasta ahora nada reprochable ¿verdad? Y entonces ¿porque nos ofrecen los productos gratuitos? ¿Alguien se imagina a un panadero ofreciendo su pan gratis?

Pues al igual que el panadero que necesita cubrir unos gastos y querrá obtener unos beneficios por su trabajo, en Internet las compañías persiguen ese mismo objetivo, si bien en lugar de cobrar por el producto que ofrecen buscan una via de ingresos indirecta para el usuario. De esa forma los usuarios hacen uso del servicio de forma gratuita y la empresa obtiene los ingresos necesarios. Pero la pregunta es: ¿quién pagará a esa empresa? Aquí es donde está lo que mencionamos al principio… el combustible económico: la publicidad.

Las empresas de publicidad tienen ante si una arena con miles de millones de usuarios conectados casi a cualquier hora, en cualquier parte del mundo… y ese es un pastel muy jugoso. Así pues las compañías lo que hacen es vender información de sus usuarios (teóricamente de forma totalmente anónima) para obtener los ingresos esperados y poder ofrecer su servicio de forma gratuita.

Sabiendo todo esto, ya podemos entender esa famosa frase: «si es gratis, tu eres el producto». Al aceptar las condiciones de registro en la mayoría de servicios, estamos autorizando a las compañías a comerciar con nuestra información y es esta la que ellos cambian por dinero para seguir ofreciéndonos el servicio de forma gratuita. De esta forma todos contentos: la empresa obtiene los ingresos que necesita para desempeñar su actividad, la compañía de publicidad obtiene información valiosa para poder perfeccionar sus campañas de marketing y nosotros podemos hacer uso del servicio de forma gratuita.

¿Todos contentos?

Ahora que ya sabemos del porqué de la «gratuitidad» podríamos empezar a preocuparnos por la información que estamos cediendo y el uso que se haga de ella. Así es como en los últimos años ha crecido la preocupación por la «privacidad» y las autoridades han trabajado en leyes que intenten proteger nuestra información.

Aún así, los engranajes de internet siguen necesitando de ese «combustible» y en algunos casos se amparan en ello para «exigir» una cesión cada vez mayor de información privada a cambio de poder usar los servicios. Hace no mucho que se pudo contemplar como Google cambiaba su política de privacidad (si esos textos que casi nadie se lee) de forma que podían compartir la información de nuestras cuentas de Google con los servicios de anuncios. ¿Y que diríais si leeis que Facebook también conoce vuestra vida más allá de Internet?.

Cada vez volcamos más información en la red de redes, muchos se sorprenderían de la cantidad de datos que hemos volcado en la red. Gracias a toda esa información y lo que se conoce como el BigData muchas compañías pueden hacer incluso predicciones de cara a futuros comportamientos. Es mucha la información que poseen de nuestra forma de comportarnos en la red y gracias a ella siguen mejorando y haciendo los servicios cada vez más «atractivos» y como «todo» el mundo hace uso de ellos, estamos casi «obligados» a seguir usándolos. Es una pescadilla que se muerde la cola, y todo ello a costa de nuestros datos.

Los iPhone se apagan al llegar al 30% de batería

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Ser una de las marcas más reconocidas tiene sus indudables ventajas, pero también tiene una consecuencia implacable cuando las cosas no van tan bien: y es que cualquier fallo por mínimo que sea puede acabar amplificándose hasta puntos inexplicables. Y eso es lo que suele sucederle a Apple, que a la mínima aparecen en todos los medios…

Pero más aún cuando es un fallo que ya se produjo en otras ocasiones. ¿Y que es sucede en esta ocasión a los iPhone de la compañía de la manzana? Pues bien, tras la llegada de la actualización de iOs a la versión 10.2 numerosos usuarios han reportado problemas que ha sido bautizado como «error de batería del 30%».

Aunque al principio este problema parecía afectar solo a unos pocos usuarios, parece que progresivamente los foros de soporte y las redes sociales se llenan cada vez más de comentarios sobre dispositivos afectados por este fallo. Este problema que afectaría a todos los dispositivos, a excepción de los iPhone 7 y 7s hace que el terminal cuando llega a un nivel del 30% de batería se apague repentinamente.

No han hecho ninguna declaración oficial sobre este fallo, pero ya hace algún tiempo que el modelo iPhone 6S está siendo objeto de un programa de reemplazo de la batería. Por supuesto, Apple suele ser cauta antes de hacer declaraciones sobre cualquier posible problema y esta no va a ser una excepción. Así pues, aunque de momento no hayan dicho nada, es de esperar que pronto haya una actualización que solvente este posible fallo.

Samsung se «cargará» los Samsung Galaxy Note 7 que aun estén operativos

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El fiasco de los Samsung Galaxy Note 7 acabó por llevar a la firma a retirar el modelo del mercado, invitando a los usuarios a devolver el terminal y recuperar su inversión en ellos. De esta forma, se confirmaban los problemas de seguridad del terminal que habían ocasionado la explosión repentina de varios dispositivos en repetidas ocasiones.

Con ello Samsung ha logrado, según sus cifras, que se devuelva un 90% de los terminales. Aún así, aún hay usuarios que se han negado a la devolución de estos terminales aludiendo el buen funcionamiento de los mismos. Pero en la compañía no están muy por la labor de dejar que siga existiendo el riesgo de que los terminales aún en funcionamiento puedan poner en jaque la seguridad de sus usuarios (y de paso volver a urgar en la herida del problema).

Así pues ante la negación de los usuarios, han decidido que publicarán una actualización que convertirá a los dispositivos en algo inservible. En el caso de EE.UU los terminales se volverán totalmente inoperativos, en el caso de Europa donde la legislación impide una actuación así, reducirá su capacidad de batería al 30% lo cual no los mata de una sola vez, pero los deja «virtualmente» inoperativos por la consecuente reducción de autonomía.

Aunque se trata por un evidente caso de garantizar la seguridad, lo que esto pone sobre la palestra, es ver como un fabricante puede llegar a tener el control sobre los dispositivos de forma remota. Si bien es cierto, que las leyes y la responsabilidad de las empresas hacen que no tengamos que preocuparnos por algo así, siempre hay «desalmados» que sacan provecho de estas posibilidades. Seguramente, esos usuarios que se han negado a devolver el terminal no estarán nada contentos cuando estos se vuelven inoperativos por una decisión contraria a lo que quieren ellos.

Bye bye WhatsApp en terminales antiguos!

Desde WhatsApp ya avisaron hace algún tiempo, pero quizás aún haya algún despistado que no se haya enterado que a partir del 1 de Enero de 2017 su terminal podría encontrarse con que no pueda seguir ejecutando WhatsApp. ¿La razón? Pues simplemente que para poder seguir ejecutando WhatsApp será necesario contar con la última versión de la App de cara a facilitar el soporte del servicio y esta dejará de ser compatible con modelos iPhone 3GS, Windows Phone 7, Android 2.1 o Android 2.2.

En un principio, este bloqueo se extendía a otros modelos que finalmente se han salvado (al menos por ahora) como son los dispositivos que utilizan BlackBerry OS, BlackBerry 10, Nokia S40 y Nokia Symbian S60. Eso si, ya advierte que es solo algo temporal y que finalmente será necesario que esos usuarios también actualicen sus dispositivos.

Así pues, si tenéis alguno de estos dispositivos estaros muy atentos, no sea que se le atraganten las uvas a vuestro terminal y a partir de ahí no podáis seguir haciendo uso de WhatsApp como herramienta de comunicación. Otro ejemplo más de obsolescencia forzada, en esta ocasión supuestamente en aras de aumentar la seguridad de las conversaciones que mantenemos empleando esta herramienta.

¿Sección de BackUps en Google Drive?

Google Drive

Aún se trata de una función que solo disfrutan unos pocos usuarios, por lo que aún no sabemos si se tratará de uno de los muchos experimentos que realizan los de Mountain View o será el principio de una nueva función que podría extenderse para todos los usuarios de su servicio de almacenamiento en la nube Google Drive.

La cuestión es que a esos usuarios les ha aparecido en la columna de la izquierda una nueva sección llamada Backups donde pueden ver el uso que hacen las diferentes aplicaciones para sus backups en nuestra cuenta de Google Drive (por ejemplo como es el caso de las copias de seguridad de WhatsApp). Otra cosa que también podremos ver son las copias de seguridad de los dispositivos vinculados a nuestra cuenta de Gmail.

Este movimiento, podría ser un anticipo para nuevas funcionalidades de los servicios de almacenamiento en la nube de Google. Aún nos queda esperar a ver si es solo un experimento o va más allá… Por cierto, los que queráis ver el espacio que ocupan las copias de seguridad de aplicaciones vinculadas a nuestra cuenta de Google Drive podéis hacerlo ya de una forma un poco menos intuitiva. Ir a configuración y allí a Administrar aplicaciones y podréis ver la lista de aplicaciones conectadas a vuestra cuenta y la cantidad de espacio que tienen ocupada.

En 10 días Google vende tantos Pixel como terminales de Huawei o Microsoft

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Aunque algunos pensaban que igual la nueva estrategia de Google de apostar por modelos de gama más elevada con su nueva línea Pixel podía salir mal a los de Mountain View, lo cierto es que parece que de momento sucede todo lo contrario. Al menos así lo reflejan estadísticas del mercado estadounidense, donde Google a logrado hacerse en esos apenas 10 días con un 0,5% de cuota, la misma que otros fabricantes mucho más asentados como son Huawei o Microsoft.

Por supuesto, aún estamos en una primera acogida, y hay que tener en cuenta que se trata del mercado Estadounidense. La cuestión será ver si al final estos dispositivos son tan bien acogidos en el resto del mundo, ya que de momento se encuentran limitados a un grupo reducido de países.

Alerta: el 60% de las empresas de España serán objetivo del ramsonware

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Aunque se dice pronto, las previsiones de la compañía de seguridad Trend Micro auguran que a lo largo de 2017, 6 de cada 10 empresas españolas serán objetivo de un ataque de Ramsonware. De hecho, según este informe, en los dos últimos años, ya u 41% de las organizaciones habrían sufrido ataques de este tipo.

En el informe quizás lo que más preocupa es que si bien más de la mitad si saben de que se trata esto del Ramsonware, hay un 18% que desconocen que es, y el 29% no tendrían muy claro como funciona. Es decir que casi la mitad de las empresas podrían tener fatales consecuencias en caso de que alguno de los ataques prosperase. Y es que este tipo de amenazas, no tienen mejor solución que una buena prevención.

Y es que de nuevo recogido en el informe tenemos como la respuesta en más de la mitad de las ocasiones, fue precisamente la que no se recomienda: pagar por el rescate. Y es que el pago de ese rescate nunca garantizará recuperar la información secuestrada, ni tampoco que se pueda actuar contra los atacantes.

Ante este tipo de amenazas, la mejor herramienta es contar con un buen sistema de seguridad y por supuesto buena formación de los empleados para evitar un desastre.