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Escandalo en Facebook o el autoengaño en el mundo tecnológico

Menudo escándalo se ha montado en torno a Facebook, eso es cierto. ¿Pero hasta cuando nos durará el susto? Por desgracia con todo esto del mundo tecnológico nos autoengañamos más de lo que creemos.Bien, está claro que lo de Facebook y Cambridge Analytica es algo que no es disculpable y no estamos aquí para hacer de benefactores en favor de la compañía de Zuckerberg. Ahora bien ¿hasta que punto los usuarios no somos conscientes de todo lo que sucede en el mundo online?

Seguro que alguna que otra vez habéis escuchado eso de: “si no te cobran nada, es que el producto eres tu”. ¿No? Seguro que si. Y esa es la realidad de un gran porcentaje de lo que sucede en internet. ¿Por qué hay tantas cosas gratuitas? Por una simple razón, esa gratuitidad la compensan con otro “activo”: nuestros datos.

Introducir datos sin preocuparse, el día a día en las redes sociales

Desde el mismo momento en que entramos en casi cualquier servicio, la recolección de datos da comienzo. Nuestro email, nombre, la localización, …. y cuantos más datos puedan recopilar mejor para ellos. Todo esto lo han hecho de forma, que creemos que controlamos nuestros datos, aunque la realidad es bastante distinta. Pero además, lo hacemos con gusto…. nos dan la opción de publicar y etiquetar donde estamos (ya les estamos dando un dato más), también de decir con quienes estamos (más datos), podemos registrar la visita a un lugar (otro dato más)… y todo eso lo hacemos con total naturalidad, es más, con cierta “necesidad” de hacer que nuestra publicación cuente con el mayor número posible de datos.

Luego llega el momento de escandalizarse. De echar la culpa a otros de como se protegen nuestros datos. Y sin embargo esto me retrotrae a años atrás, cuando internet todavía no tenía tanta magnitud en cuestión de redes sociales y demás servicios del estilo. En aquel momento un profesor, nos hablaba de como una vez conectado el cable (si, de aquella lo de las wifis no se estilaba) nuestro ordenador quedaba a merced de esa gran red que es Internet, y por supuesto lo más importante de todo: su contenido.

Almacenar en nubes de otros sin pensar en la privacidad

Hoy en día, no tenemos ningún pudor a la hora de no solo almacenar datos en nuestros múltiples dispositivos, sino de ponerlos a merced de servicios de terceros. Todo ello sin valorar muchas veces la necesidad real. Cuantas veces, he visto como alguién tenía activada la copia de seguridad en Google Photos, sin ser siquiera consciente y con eso, las fotos de su flamante smartphone ya no solo están bajo su control, sino también bajo el de Google y su servicio.

Cada vez nos venden más las bondades de las nubes… y si bien, estas aportan funciones que en muchos casos son de gran utilidad, debemos ser conscientes de los riesgos y condiciones que su uso entraña. Las redes sociales están ahí,  pero no solo para que podamos charlas o compartir cosas con nuestros amigos/conocidos, no, también están para generar dinero para sus dueños y mientras sean gratuitas estaremos condenados a pagarlo a base de publicidad y sobre todo datos. No nos autoengañemos, la gran mayoría de servicios gratuitos de Internet tienen su contrapartida, y quizás lo peor de todo, es que los de pago muchas veces no están exentos de esa “recolección de datos”. ¿Alguno se para a leer todos los acuerdos de privacidad?

Volviendo a Facebook, está claro que han metido la pata, pero no más que otros muchos casos similares. La diferencia está en el tamaño de Facebook, con miles de millones de usuarios (“to big to fall”) su repercusión es muy grande.

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