La paradoja es: si Facebook es malo ¿por qué no lo es Instagram?

Es relativamente curioso ver como en esta sociedad tecnológica actual, a veces unos se llevan la fama y otros cardan la lana. Y con el binomio Facebook-Instagram parece que podría pasar algo de esto. Veamos a que nos referimos, en esto que tiene que ver con el actual mundo y la gestión de todos los datos.

Desde hace ya unos cuantos meses, parece que a Facebook le han salido un buen puñado de detractores. Lo que es peor, muchos de sus usuarios han comenzado a tener una perspectiva bastante negativa de la red social.

Lo cierto, es que la «gran» red social no lo ha hecho precisamente muy bien en estos últimos tiempos, y los escándalos parecen haberse sucedido uno detrás de otro. Con todos ellos poniendo en tela de juicio la gestión de la privacidad de los datos que los usuarios vierten en esa red social y el uso que se hace de ellos.

Lo curioso viene cuando, todos esos «problemas» de facebook se están traduciendo en un tremendo incremento de la masa de usuarios de Instagram. Y es curioso, porque a fin de cuentas el dueño y señor de Instagram es el mismo que en el caso de Facebook. ¿Acaso eso no debería plantearnos las mismas dudas en cuanto a la gestión de los datos que se pueda hacer en esa otra red social? Y si, quizás alguno aún no lo sepa, pero WhatsApp también pertenece a Facebook… si como lo estáis leyendo (y algo de lo que quizás empecemos a ser todos más conscientes ahora que planean fusionar Facebook Messenger, WhatsApp e Instagram).

¿No resulta paradójico? Como puede ser que Facebook, esté granjeandose tan mala imagen y al mismo tiempo, Instagram o WhatsApp gocen de una mejor visión por parte de los usuarios, cuando a fin de cuentas son propiedad de las mismas personas. Además, han sido ya varias las ocasiones en que los grupos de desarrollo originales de esas otras dos paltaformas adquiridas por Facebook, han mostrado de forma pública su descontento por ciertos aspectos de la gestión en este sentido.

Basta el desconocimiento de los usuarios para que la visión actual de una buena parte de estos tenga este paradójico comportamiento. Aunque los usuarios vamos ganando en concienciación sobre la privacidad, aún falta mucho terreno que cultivar. Y seamos sinceros, ni Facebook es tan malo como lo pintan, ni Instagram es tan bueno… y lo mismo podríamos decir de otras muchas plataformas y redes sociales, que también hacen uso de nuestra información para su operativa diaria. Porque tanta gratuitidad en internet se sufraga a costa de algo: nuestros datos vertidos a diario en casi todo lo que hacemos (¿os suena eso de Big Data?). Bien sea delante de un ordenador, de un móvil, una tablet… y ahora quieren que también nuestros relojes, neveras, lavadores y un sinfín de aparatos más (si, esos del Internet de las cosas, IoT en su abreviatura inglesa) sigan generando datos nuestros para ellos poder usarlos.

No lo olvidéis, somos todos y cada uno de los usuarios, los que depositamos nuestros datos en la gran «mente» en que se ha convertido Internet, y aunque hay quienes plantean un uso correcto de esos datos, no siempre las intenciones son fidedignas.

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