El delicado asunto de las contraseñas en el mundo online

Cada poco tiempo surge alguna noticia donde nos recuerdan de la precariedad de la seguridad en el mundo online. Robos masivos de contraseñas, malwares que nos roban esas contraseñas son por desgracia algo que seguro que más de una vez habéis leido en la prensa (y no en la especializada sino en la generalista, lo cual deja claro su alcance).

Y es que las contraseñas de los distintos servicios que usamos son la llave a nuestros correos, a nuestras fotos, a nuestros trabajos, a nuestras cuentas bancarias… cada día más cosas se suman a esta lista dada la creciente digitalización de todo lo que nos rodea.

Con esto en mente, debería quedarnos bastante claro a todos que es de vital importancia disponer de una contraseña segura que, al menos, minimice las posibilidades de que alguien pueda acceder fácilmente a nuestros datos. Así pues ya sabéis, olvidaros de usar contraseñas cortas o con solo números. Si, aún hay gente que recurre a estas por comodidad, aunque es un grave y terrible error.

Tampoco conviene usar la misma contraseña en los distintos servicios que usemos. Esto ayud a evitar que un posible fallo de seguridad en un servicio X, acabe haciendo que el resto de servicios que usamos, caigan como piezas de dominó, uno detrás de otro…

Y no es por ser agoreros… pero además de tener que intentar combinar numeros y letras (y símbolos a poder ser) y de no usar la misma contraseña en distintos sitios web… pues debemos buscar una contraseña lo suficientemente larga. Y es que pese a la habitual recomendación de contraseñas de una longitud de ocho caracteres, distintos profesionales informáticos han demostrado como prácticamente cualquier contraseña de esa longitud puede caer en torno a unas dos horas y media con un equipo informático de cierta capacidad. Porque los equipos no solo mejoran para que podamos navegar, ver una película o jugar a un juego más rápidamente, mejoran para todo y para todos. Así pues un hacker tiene ahora una potencia de cálculo mucho mayor para tratar de desencriptar contraseñas. Por tanto la única opción a nuestro alcance para complicarles un poco más la vida es usar contraseñas más largas…

Así que ya lo sabéis. no queda más remedio que complicarnos un poco nuestra existencia a la hora de definir nuestras contraseñas si queremos estar más tranquilos.

¿Han podido entrar a mi cuenta?

Por cierto, por si no la conocíais existe una página web, donde podéis comprobar si vuestros emails se han podido ver afectados en alguna de las multiples brechas de seguridad que se han producido (y detectado) a lo largo del tiempo: Have I Been Pwned.

¿Hacen algo por nosotros los distintos servicios?

Por suerte, algunos servicios online como puedan ser los de correo electrónico y algunos otros más, saben de la importancia de que alguien pueda haber accedido a nuestra cuenta. Por ello implementan medidas suficientes de seguridad. Por un lado, nos ofrecen las autenticaciones de doble factor, que garantizan gracias a un dispositivo físico, que seamos nosotros los que estamos accediendo.

También realizan seguimientos de los accesos, y si detectan alguno sospechoso pueden bloquearlo o avisarnos para intentar evitar que la cosa vaya a más.

Esto debería darnos cierta tranquilidad… lo malo es cuando son servicios menos “puntillosos” en esto de la seguridad los que caen. Servicios donde a buen seguro habremos introducido nuestros emails. Y si por un casual empleamos una misma contraseña, será cuando nos habremos metido en un buen problema… Así que la máxima es que seáis cuidadosos con los sitios de dudosa seguridad, donde quizás como consejo podáis usar alguna cuenta alternativa y contraseñas que no tengan nada que ver con las de trabajo o más personales.

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