!Desconectados! Que no cunda el pánico

En el mundo actual nos encontramos hiperconectados, si nos paramos un instante a pensar en nuestras labores del día a día, nos podemos dar cuenta perfectamente de que una gran parte de todo lo que hacemos requiere de una conexión a internet. Pero… ¿y que hacer cuando nos encontramos desconectados?

Así es, ¿que hacer cuando no tenemos conexión? o ¿cuando aún teniéndola los servicios a los que tenemos que acceder no están disponibles? Es entonces cuando de pronto nos damos cuenta de la dependencia que tenemos de estar conectados a internet o a un determinado servicio para llevar a cabo nuestras labores.

Y no solo se trata de lo que nos sucede a los que trabajamos en alguna de las diferentes áreas de este mundo tecnológico, sino que casi cualquier profesión hoy en día tiene una gran dependencia de internet. Porque si, ese taller de la esquina, puede necesitar pedir una pieza a uno de sus proveedores y para eso podría necesitar escribir un correo electrónico, por tanto requerir de un acceso a internet… y podríamos dar muchos más ejemplos.

Las razones para encontrarnos desconectados pueden ser muchas y variadas. Un problema de nuestro proveedor, un fallo de nuestros equipos informáticos, una caída del servidor de la web de nuestro proveedor… Un sinfin (y a veces rocambolescas) de razones que pueden hacer que perdamos el acceso que tanto necesitamos.

El problema está en que es tan poco habitual que nos encontremos sin conexión o sin poder acceder a uno de los servicios que usamos a diario, que pocas veces nos paramos a pensar en las posibles consecuencias de una situación así. Pero no por no pensarlo evitaremos las consecuencias, que podrían ser desde algo que nos retrase ligeramente en nuestro trabajo, hasta suponer importantes pérdidas económicas (si somos nosotros los que ofrecemos un servicio y no tenemos conexión a internet podríamos estar perdiendo ventas por no poder recibir los pedidos o atender posibles consultas).

Y no lo olvidemos, cualquiera puede ser objeto de un problema de este tipo. Recientemente se ha producido una inesperada caída de WhatsApp, por citar un ejemplo, pero cada cierto tiempo servicios de nombres reconocidos sufren problemas de este tipo. Que normalmente son menores y de poco alcance, precisamente porque en esas compañías más grandes siempre hay un departamento que prevee este tipo de incidencias y rápidamente son capaces de atajar el problema.

Si los problemas nos impiden realizar cosas de tipo personal, seguramente podremos posponerlas y esperar a que todo vuelva a la calma. Pero como decíamos, cuando están interfiriendo en la actividad de un negocio la cosa cambia enormemente. Como decíamos, tanto si estamos a un lado (por ejemplo cuando no tenemos internet para poder solicitar un producto que necesitamos) como al otro (como si somos una tienda que vende a través de internet y no podemos gestionar los pedidos) debemos establecer protocolos alternativos que nos permitan minimizar el impacto de una “desconexión”.

Siguiendo con nuestros ejemplos, si nos encontramos con que no tenemos internet y queremos pedir un repuesto a un proveedor, no estaría de más disponer de una agenda telefónica  para poder llamar directamente en lugar de recurrir al canal de internet como habitualmente. Por supuesto, esa agenda debería estar en papel o almacenada de forma local en un dispositivo, porque sino malamente podríamos acceder al teléfono de nuestro proveedor.

Para finalizar, decir, que lo más importante de todo es mantener la calma, buscar alternativas y tratar de solucionar el problema, a fin de cuentas “nunca llovió que no escampó“.

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