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Las metatags que le importan a Google

Todo desarrollador web sabe que las metatags son una pieza clave de cara a añadir información complementaria a su página web pensando especialmente en los navegadores. Y es que en esa parte del código de una página web se puede incluir información que da claves sobre la estructura o contenido de la página así como algunas opciones adicionales.

Existen múltiples etiquetas, y a continuación vamos a enumerar aquellas que de verdad importan a Google y por tanto deberíamos asegurarnos que tenemos correctamente configuradas en nuestra página web.

Así pues nos podemos encontrar con la etiqueta description que nos ofrece una descripción del contenido de la página y que Google utiliza como parte del snippet que muestra en los resultados de búsqueda cuando se muestra nuestra página web en los listados. Estructura para usarla <meta name=”description” content=”Descripción de la página” />

El título que aparece en la barra superior o en las pestañas de nuestro navegador es el que nos ofrece la etiqueta title. Esta no es propiamente una metatag, pero es fundamental incluirla en la cabecera de nuestra página ya que es el título que se muestra en los resultados de búsqueda. No puede faltar y recordar que debe ser única para cada página web que incluya nuestro proyecto. Estructura <title>Título de la página</title>

Y si estamos pensando en los buscadores, no debemos dejar de lado sus grandes aliados, los crawlers. Así pues con la etiqueta robots (o si nos centramos solo en el buscador de Google la metaetiqueta googlebot) podemos determinar que comportamiento tendrá nuestra página frente a estos robots que indexan la web. Podremos evitar que la página sea indexada (con noindex) cambiando el comportamiento por defecto que permitiría la indexación (index). También podemos evitar que siga enlaces externos (nofollow) contra la opción por defecto (follow), algo que deberíamos tener en cuenta de cara al link juice de nuestra web. Hay algunas opciones más, pero ahora veamos la estructura de estas metaetiquetas: <meta name=”robots” content=”…, …” /> o <meta name=”googlebot” content=”…, …” />

Y de cara a personalizar la experiencia de nuestra web con Google podemos configurar la metaetiqueta google donde podremos establecer por ejemplo que no se muestre el sitelink search box en los resultados de busqueda <meta name=”google” content=”nositelinkssearchbox” />  Si queremos evitar que el usario reciba la opción de traducción de su página directamente desde el buscador, existe la siguiente metaetiqueta que te facilita la labor (aunque sera poco probable que no quieras disfrutar de esta opción automática y que permite llegar a más audiencia aún, incluso aunque no utilicen el idioma de nuestra página): <meta name=”google” content=”notranslate” />

Si usamos las herramientas de Google es fácil que hagamos uso de la Search Console de Google para controlar el estado de nuestra página en el buscador, así pues con esta etiqueta en la página de inicio de nuestro sitio web tendremos la confirmación que Google necesita para verificar que somos los propietarios de la página web y que comience a ofrecernos los datos que queremos: <meta name=”google‐siteverification” content=”…” />

Otras etiquetas que Google si entiende son las que indican la codificación que utiliza nuestra página:  <meta http‐equiv=”Content‐Type” content=”…; charset=…” /> o <meta charset=”…” > Y finalmente la etiqueta de redirección
<meta http‐equiv=”refresh” content=”…;url=…” /> que no obstante, según indicaciones del W3C se recomienda no utilizar y en su lugar emplear una redirección 301 en su lugar.

Y bien, con esto termina el repaso a las metaetiquetas que de verdad importan a Google y que deberíamos asegurarnos de tener bien configuradas para seguir llevándonos bien con el buscador.

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Las redes sociales son nuestro aliado, no un lastre

Redes sociales, ¿que sería de nosotros hoy en día sin estas? Todo proyecto, casi de forma matemática, viene acompañado de la presencia en las redes sociales. Ahora bien ¿son siempre estas redes sociales un apoyo? Lo cierto es que si no hacemos un uso adecuado de las mismas, la respuesta es que no, y más aún pueden suponernos un lastre en nuestro proyecto.

¿Un lastre?

Pues si, aunque pueda parecer algo totalmente extraño, las redes sociales pueden convertirse en un lastre cuando no se utilizan de forma adecuada. Así pues, debemos ser muy conscientes de como estas pueden ayudarnos para no caer en errores que las convertirán más en un quebradero de cabeza que otra cosa.

Las redes sociales requieren dedicación

Para empezar, tenéis que saber que las redes sociales requieren una cierta dedicación (en tiempo y recursos), que de no poder ser atendida debería llevarnos a plantearnos la posibilidad de renunciar a ellas si fuese necesario. Y es que en las redes sociales no basta con llegar, soltar nuestro enlace y desaparecer para no regresar hasta nuestra siguiente “incursión”.

Las redes sociales requieren que estemos presentes, que a fin de cuenta, se trata de interactuar en ellas con nuestros seguidores/clientes para así establecer un mayor vínculo con ellos. No se trata de un simple expositor donde no hay una comunicación bidireccional. Y esto no lo olvidéis, requiere de tiempo (a veces, mucho tiempo).

Puede que no nos interesen todas las redes sociales

Aunque la tentación para muchos es la de salir de “caza” a todas las redes sociales disponibles, lo cierto es que ese puede ser un gran y terrible error. Acabamos de comentar que las redes sociales requieren dedicación y tiempo, pues bien, si nos metemos en todas ellas estaremos hablando de un consumo de tiempo muy elevado, y si no contamos con los recursos adecuados para afrontar estar presentes de una forma “aceptable” en todas las redes sociales, podemos estar construyendo una losa muy pesada que nos lastrará de ahí en adelante.

Cada red social podría tener un tipo de público, y quizás este no encaje con el perfil que a nosotros nos interesa, así pues ¿para que invertir recursos en algo que nos proporciona pocos réditos? Hay redes sociales donde abunda más el público joven, otras son más indicadas cuando se trata de productos “visuales”, otras podrían ser más apropiadas para la difusión de noticias y otras son las más utilizadas para ofrecer atención al cliente de forma online… Cada red social tiene su propio target, y debemos estudiarlo con cuidado para luego analizar si nos interesa estar presentes en ellas o no.

¿Seguir el ejemplo de la competencia?

Analizar a nuestros competidores y replicar aquellas cosas que pueden conllevar al éxito es una buena idea, pero hay que tener mucho cuidado con las redes sociales. La planificación de uno de nuestros competidores de cara a sus redes sociales podría tener objetivos diferentes a los que nosotros buscamos, y en algunos casos, puede que incluso tengan un planteamiento erroneo o incluso hayan elegido las redes sociales inadecuadas para lanzar su mensaje.

Así pues, debemos estar muy atentos a todos los movimientos que plantean en las redes sociales, pero debemos tener bien claros nuestros objetivos para no caer en errores que nos lleven a fracasar. Es más, en las redes sociales hay tanta gente, que más allá de tus competidores directos puedes encontrar a mucha gente, quizás muy creativa, que te permita incorporar ideas que realmente valgan la pena para tu estrategia en redes sociales. Así que ya lo sabes, no te limites a seguir a tu competencia.

Las redes sociales no son homogéneas

Al igual que decíamos que cada red social tiene un público determinado, debemos darnos cuenta que en base a esto, en cada una se ajustará más un tipo de mensaje. Por tanto nosotros no podemos enfrentarnos a cada una de las redes sociales de la misma forma. Conviene evitar la tentación de “homogeneizar” nuestros mensajes, lo cual seguramente hagamos por ahorrar tiempo y esfuerzos, pero que puede ser más perjudicial que otra cosa. Por supuesto, igual que ya decíamos antes, igual hemos de replantearnos nuestra presencia en todas las redes si no somos capaces de afrontarla en las condiciones que cada red social requiera.

En resumen, redes sociales si, pero con tino

En la actualidad es complicado pensar en abordar prácticamente cualquier tipo de proyecto con unas garantías mínimas de éxito sino incorporamos las redes sociales en nuestra estrategia. Sin ellas tendremos muy difícil alcanzar ciertos objetivos, pero si hacemos un uso inadecuado de las mismas podrían lastrar nuestro avance. Así que debemos hacer una cuidadosa planificación de cara a incorporarlas en nuestra estrategia y entonces si estaremos en posición de que sean más un apoyo que un lastre.

 

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Cuando pedir un “Me gusta” no es la mejor opción

Cuando uno tiene una página de Facebook una de las principales tentaciones en las que se cae, es en estar pendiente del número de personas que le han dado al Me Gusta de nuestra página. Cuantos más Me Gusta tengamos mejor piensan muchos.

Y la red social encima nos ofrece de forma relativamente sencilla la posibilidad de “invitar” a nuestros amigos/conocidos a que le den al Me Gusta de esa página que hemos creado o que gestionamos. Pues bien, aunque es como darle un caramelo a un niño y decirle que no lo coma, mucho cuidado con dedicaros a invitar a todos vuestros amigos de Facebook a que den al Me Gusta de una página.

Pero ¿porque rechazar esa posibilidad de dar a conocer la página tan sencilla? La respuesta la encontraremos cuando tengamos un poco más claro lo que buscamos con nuestra página de Facebook. Y es que al fin y al cabo muchos Me Gusta no son una garantía de éxito, se trata únicamente de una variable cuantitativa que, si bien no debemos despreciar, no es ni mucho menos la clave para indicarnos que tenemos una buena o mala página de Facebook.

El objetivo de invitar a los amigos está claro, ganar seguidores y de paso que estos puedan atraer nuevos seguidores gracias al efecto cascada. De esta forma, en un corto plazo estaremos obteniendo un efecto beneficioso, pero que pasa si pensamos un poco más allá. Porque no lo olvidemos, que tengamos un amigo/conocido en Facebook con el cual intercambiamos mensajes, podría ser que esa página en concreto que le estamos invitando a dar al Me Gusta no encaje con sus gustos y por tanto no habremos ganado un verdadero seguidor, sino uno seguidor de paja, que hará bulto en las estadísticas y que por otra parte nos hará ver como el alcance orgánico se ve reducido.

No lo olvidéis, en sitios como Facebook nos interesa conseguir seguidores que participen, que aporten sus comentarios, que compartan nuestros contenidos y eso solo se consigue con seguidores a los que les interese de verdad esa página.

Por tanto, cuando os decidáis a dar a la opción de invitar, convendría que seáis un poco selectivos a la hora de elegir a quienes les pedís el Me Gusta, no busquéis inflar el número de Fans que tenéis como si esa fuera la clave para lograr el éxito. Es más, como ya comentamos hace algún tiempo Facebook priorizará la visibilidad de los contenidos que se comparten por tanto, si vuestros seguidores no están compartiendo, dando al me gusta o comentando vuestras publicaciones de poco os habrá servido atraerles a vuestra página.

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El tamaño (de tu post) importa

Hace algún tiempo escribíamos sobre algunas claves para decidir el tamaño adecuado para la publicaciones de un blog, y hoy recuperamos el tema de nuevo para arrojar un poco más de luz sobre este tema. Y es que toca añadir algo de información a lo que comentabamos. En esa ocasión hablábamos de como deberíamos tener como regla de oro escribir artículos que se moviesen entre las 350 y las 1000 palabras aproximadamente, pues bien, la regla sigue teniendo gran parte de vigencia, pero conviene dar matices para no confundirnos y ver como el tamaño puede influir de cara a la forma de posicionarlos.

Y es que no se trata de una regla “cuantitativa” definitiva, sino que debemos ser muy conscientes del tipo de contenido para poder hablar de una cantidad adecuada de palabras que debe contener el post. Con esto en mente, identificaremos primeramente los principales tipos de post en función del tipo de contenido que abarcarán. Así pues tenemos los contenidos breves (o rápidos), contenidos básicos, contenidos extendidos y los contenidos en profundidad.

Los contenidos breves son los propios de entradas tipo noticia, que en general tratan temas de cierta actualidad. En esos casos nos podríamos mover perfectamente en la parte baja de la horquilla de palabras que barajabamos antes. Así pues podemos encontrarnos con artículos que con unas 300 palabras podrían perfectamente ajustarse y optimizarse para posicionarse.

El siguiente escalón lo constituiría el contenido básico, que sería el caso de los artículos convencionales que pueden encontrarse en un blog. Con 500 palabras como referencia, tendremos margen más que de sobra para establecer un planteamiento, desarrollar y ofrecer conclusiones en nuestra entrada.

¿Y hay quién lea artículos de más de 1.000 palabras? En el caso de estos contenidos que llamaremos extendidos, aunque podría parecer que no tienen muchas posibilidades, realmente hay algunos estudios que demuestran que en el caso de tener interés por parte de los usuarios tienen su espacio perfectamente definido. En estos casos debemos tener en cuenta que nuestro pico de atención a la hora de leer artículos en la web tiene lugar entorno a los 7 minutos, que es la media que se tarda en leer unas 1.600 palabras. Así pues si nos pasamos de la barrera de las 1.000 palabras sería mejor centrarnos en artículos que estén en torno a esta cifra de palabras.

Y que hay de los contenidos en profundidad, casos en los que lo más habitual es moverse en cifras por encima de las 2.000 palabras. ¿hay sitio realmente para este tipo de artículos? Sin lugar a dudas lo hay. Es cierto que no todos los usuarios esperan encontrarse artículos de tales dimensiones, pero quienes se vean enganchados por el contenido sin duda no tendrán problema por leer el artículo en cuestión en varias veces si fuese necesario. Estos artículos ademas tienen muchas más posibilidades de ser enlazados desde otras páginas a modo “referencia” lo cual no podemos olvidarnos será estupendo de cara a nuestro posicionamiento. En estos casos podemos aprovechar además a utilizar diferentes variantes de las palabras clave que nos interesan en nuestro posicionamiento, cosa que no podemos hacer en caso de artículos más reducidos. Así pues constituyen una estupenda oportunidad para probar otras alternativas a nuestras palabras clave.

Tampoco debemos olvidarnos del tipo de usuarios que pueden estar interesados en nuestros contenidos. Los hay más dispuestos a consumir contenidos largos y los hay que prefieren cosas breves. Aunque no debemos descuidar lo que los buscadores quieren, siempre hay una regla de oro por encima de todo, el contenido debe ser el más adecuado para los usuarios.

Link Building

No seas vago con tu estrategia de linkbuilding

El linkbuilding es sin duda una de las estrategias más conocidas dentro del mundo del posicionamiento (o SEO para abreviar). Conseguir enlaces que apunten a tu proyecto web es a todas luces un elemento clave para que los motores de búsqueda tengan facilidad de encontrarnos y también para que nos aporten una mejor posición dentro de los resultados. Pero no lo olvidemos nuestra estrategia de linkbuilding también debe estar pensada con los usuarios en el punto de mira.

Así pues cuando nos decidamos a salir de paseo por Internet para conseguir enlaces que apunten a nuestra página deberemos tener una buena idea de que cosas podemos hacer y cuales no.

Los buscadores siempre están a la caza de cualquier movimiento sospechoso, así pues no podemos dedicarnos simplemente a tratar de poner todos los enlaces que queramos en cada sitio donde se nos presente la oportunidad. Debemos evitar llenar páginas web externas con enlaces a nuestro sitio web de forma indiscriminada. A largo plazo esto, que se considera dentro de lo que se conoce como estrategias “black hat”, nos perjudicará.

Intercambiar enlaces con sitios web, si, pero con condiciones. No debemos ser unos vagos y dedicarnos a contactar con cualquier sitio web donde se nos presente la oportunidad y hacer un intercambio de enlaces, o pedirles que nos enlacen sin más. Siempre se ha apelado a la necesidad e importancia de que los enlaces procedan de sitios reconocidos y de una temática relacionada. Con esto en mente, esta claro que nuestra página sobre, por ejemplo, coches no encontrará un espacio muy evidente en una web por ejemplo sobre ropa, sin embargo podríamos encontrar una forma más natural de recibir enlaces si estamos en una página sobre carreras de coches o una de repuestos de coche.

Si los enlaces proceden de páginas de reputación alta para los buscadores, mejor que mejor. Siempre serán mucho mejores los enlaces en páginas de prestigio que en otras menos visibles de cara a los buscadores. Cierto es que conseguirlo en las primeras puede ser más difícil, pero no por ello debemos dejarnos caer en la tentación de ir por el camino fácil. Puede ser mucho más beneficioso un enlace en una página de gran reputación, que varios en páginas menos reconocidas.

Y para terminar, tal y como decíamos al principio, no debemos centrarnos solo en los buscadores. Debemos ser conscientes de que más allá de estos, al final a quienes llegamos es a los usuarios. Y estos son un gran aliado de cara a poder crear nuevos enlaces. Si les hemos tratado bien, podremos conseguir que escriban opiniones o incluso artículos donde nos enlacen, y eso sin duda es la forma más natural de conseguir enlaces

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¿Aún crees que necesitas preocuparte por la etiqueta Keywords en tu página web?

Años atrás… muchos años quizás… la etiqueta keywords era un elemento clave en lo referente a decirle a los buscadores de que trataba una página concreta. Es decir, estabamos ante el sancta sanctorum del posicionamiento de las webs. !En aquellos años claro está!

Evidentemente la meta etiqueta keywords pronto se convirtió en el objetivo para todos los webmasters. Los hubo que hicieron un uso adecuado de la misma, pero también hubo muchos que aprovecharon el lugar dispuesto para meter toda clase de “etiquetas” aún incluso sin que estas tuviesen relación (quizás uno de los puntos de origen del Black Hat Seo).

Por suerte, los buscadores continuaron evolucionando en su tecnología de búsqueda y con el tiempo encontraron otras muchas formas de determinar las palabras clave de las páginas por sus propios métodos, sin necesidad de recurrir a lo que el bienintencionado webmaster le ponía en la etiqueta keywords.

Aún así, la etiqueta keywords sigue utilizándose porque aunque ya no sea un elemento clave para los buscadores, estos siguen consultando la información que se incluye en ella y empleándola en diferentes funcionalidades. Podéis ver un poco más abajo un vídeo donde explican como ellos no hacen uso de esta etiqueta a la hora de determinar los rankings de su buscador. Y si os fijáis veréis que ya tiene sus años, es de septiembre de 2009, así pues si aún os preocupáis de esta metaetiqueta de cara al posicionamiento mejor os convendría refrescar un poco vuestros conceptos y buscar en otros puntos de vuestra página para decirle adecuadamente a los buscadores de que trata vuestra página.

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Acelera la velocidad de tu web

Cuando uno hace click en un resultado de una búsqueda para entrar en una página web, espera que de la forma más rápida posible esa página en la que quiere entrar se abra y le muestre lo que estaba buscando. Estamos en un mundo frenético, aspiramos a conexiones cada vez más rápidas, nuestro tiempo libre es cada vez más escaso… así pues, quien quiere esperar mirando a la pantalla de su ordenador, smartphone o tablet mientras una página se está cargando…. !!nadie!!

Así pues, cuando nos lanzamos a un desarrollo debemos tener muy en cuenta esta variable, que puede significar la diferencia entre el éxito o el fracaso. No podemos presentarnos con una página que carga de forma lenta ante nuestros visitantes, !esa primera percepción es muy importante! Que si, que puede ser todo lo bonita e interactiva que queráis, pero como la página se eternice a la hora de descargar, podemos ver como ese sitio web tan laboriosamente construido se queda desierto porque la gente no espera a que acabe de cargar por completo. ¿Menudo desastre no?

Por suerte, a estas alturas ya debéis ser conscientes que no podemos centrarnos únicamente en lograr algo estéticamente precioso o con muchas opciones si esto implica unos tiempos de carga muy elevados, ya que los usuarios podrían desistir en su intento de visualizar una página que consideran lenta. Es más, es menos probable que tras una mala experiencia por culpa de la velocidad un usuario regrese que si se trata de una mala experiencia por un diseño “no tan perfecto”.

¿Y que podemos hacer para mejorar la velocidad de carga de nuestra web?

Ahora que ya sabemos que es importante cuidar la velocidad de carga, es momento de revisar nuestra web y comprobar si el tiempo de carga es adecuado. Si no fuese así, necesitaremos hacer que mejore de alguna forma si no queremos arriesgarnos a perder a nuestros visitantes por culpa de la lentitud.

La primera y opción más evidente cuando las cosas no funcionan tan rápidamente como quisiéramos es por supuesto mejorar la potencia de nuestra web. ¿Y eso como lo hacemos? Bien, pues no queda otra que contratar un hosting de calidad. No debemos ver en el hosting un gasto superfluo, sino todo lo contrario, estamos ante una inversión. Si hacemos una analogía con un coche, el hosting sería el equivalente al motor, sin un buen motor, por muy bien diseñado y aerodinámico que sea el coche poco va a correr. Pues bien, con nuestra web, pasa lo mismo, o tenemos un buen hosting o nos encontraremos en un verdadero aprieto.

Pero no siempre basta con mejorar el motor del coche. Si el coche esta fabricado con materiales muy pesados y poco aerodinámicos, el motor se sobrecargará para obtener un resultado más bien pobre, con nuestra web sucede lo mismo. Tenemos que revisar nuestro código y optimizarlo para que todo funcione de la mejor forma posible. Mantener el código actualizado de nuestra web es fundamental, algo que con un CMS como WordPress puede ser relativamente fácil. Revisando el código a fondo podemos encontrar cosas que no son necesarias y que podrían hacer que mejore el rendimiento (conexiones duplicadas, llamadas externas que nos sobran…), si usamos un CMS como WordPress debemos confiar en que las actualizaciones se encarguen de esa labor.

Cuando se recurre a CMS como WordPress añadir funcionalidad a las páginas se ha convertido en algo muy sencillo, sin embargo abusar de los plugins puede hacer que el rendimiento de la web se vea perjudicado. A fin de cuenta se trata de juntar muchos fragmentos de código de diferentes desarrolladores y esperar que todo funcione bien… Así pues, es recomendable no instalar más que los plugins estrictamente necesarios y mantenerlos siempre convenientemente actualizados. Por supuesto, todos aquellos que no utilices deberían estar ya en tu lista de cosas a eliminar…

Y el aspecto que tanto importa en estos tiempos… no por ser lo último en abordar es lo menos importante. De hecho, es uno de los elementos donde más cuidado debemos tener. Los contenidos gráficos que tan bonito dejan un sitio web, pueden ser un auténtico quebradero de cabeza. Deberemos ser capaces de optimizar todos los elementos gráficos al máximo posible puesto que estos son los que una mayor peso tienen en la velocidad de carga de tu web. Cachear imágenes y servir imágenes optimizadas al tamaño de visualización son elementos claves si queremos evitar que la parte gráfica suponga un lastre para la velocidad de nuestro sitio web. De nuevo si hemos recurrido a un CMS es posible que la facilidad para cambiar el aspecto con las plantillas nos haga caer en la trampa de instalar alguna que sea muy recargada… elige mejor una ligera y que no haga más de lo que puedes necesitar, ya que todas esas funciones extra no se traducirán más que en peores tiempos de carga de tu web.

Google manda, y ahora impone conexiones seguras

En el mundo online los usuarios dependen en gran medida de un elemento: los buscadores. Son estos los que permiten que gran parte de los usuarios consigan llegar a las páginas web que quieren. Es por esto que quienes crean una página web quieren estar “amigados” con ellos y tratan de seguir sus “recomendaciones” que es lo que se engloba dentro de lo que se conoce como SEO (Search Engine Optimization o más entendible para los que no utilicen la lengua de Shakespeare, la Optimización para motores de búsqueda).

Dentro de los buscadores, Google es el que tiene una posición más dominante y es por eso que a todos les gusta llevarse bien con la gran G. Así pues los expertos analizan cada uno de los cambios y recomendaciones que este buscador ofrece, puesto que de el dependen en gran medida. Y ahora nos encontramos con que no es propiamente su algoritmo, pero si su navegador: Google Chrome el que aplica una nueva medida que puede afectar en gran medida a los que tienen una página web.

Y es que desde hace unos pocos días Google Chrome ha añadido un cambio por el cual, en la barra de navegación se nos mostrará una leyenda de “No seguro” y una advertencia cuando estemos navegando por una página web que solicite datos de acceso o bancarios y no utilice protocolos seguros (https). De esta forma Google quiere concienciarnos de cuando estamos exponiendo nuestra información y cuando la navegación es segura.

Por supuesto, los propietarios de las páginas web tienen que tener muy en cuenta este cambio, puesto que puede perjudicar la “confianza” que los usuarios depositen en sus páginas web al recibir esta advertencia.  Sin duda cabe, que cualquier página que maneje información sensible es recomendable que incluya un certificado seguro para garantizar la seguridad de la información. Así pues de esta forma Google ya no solo incluye en su algoritmo de búsquedas el criterio de si se trata de una página segura o no. sino que trata de informar a los usuarios directamente. Así pues mucho ojo, pues Google Chrome podría espantar a todos tus usuarios si no haces uso de cifrado seguro para intercambiar cierta información.

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Código embebido ¿si o no?

Cuando uno lleva tiempo desarrollando webs seguramente esté más que acostumbrado a, por norma, incluir el código css y scripts en archivos enlazados. De esta forma uno tiende a estructurar más el contenido y sobre todo a no repetir código muchas veces pudiendo hacer llamadas a esos archivos desde cualquier página.

Ahora bien, si seguimos los criterios de optimización de una página web nos encontramos con una sugerencia que es la de “minimiza el número de peticiones http” que choca de frente con este criterio de “estructurar” el código javascript o las hojas de estilo en archivos externos a los que posteriormente enlazamos. Entonces ¿embebemos el código en la página web? ¿si o no?

Bien, aquí la respuesta va a depender del sitio web en concreto. Cuando se trata de micrositios donde tenemos muy pocas páginas web podría ser mucho más recomendable embeber el contenido dentro de las propias páginas, ya que de esa forma estaremos minimizando el número de peticiones y por otra parte ese tamaño adicional que supone incluir cierta parte del código no perjudicará el rendimiento. Por supuesto, este no es el caso más habitual, ya que si tenemos muchas páginas el ahorro de tener el código de forma externa compensará con creces al perjuicio de tener que realizar la petición http correspondiente, y más si tenemos en cuenta la posibilidad de cachear el contenido para que el navegador pueda almacenar ese código externo y no tener que volver a solicitarlo al servidor. Pero conviene saber que en casos puntuales como el que explicábamos de los micrositios, puede ser mejor incluir todo el código.